En el País del Tiempo hay personas que tienen magia y otras que no. Los realistas, quienes no la poseen, viven con temor a que los magos tomen dominio sobre ellos. Mientras que los brujos evitan a los realistas porque los ven como inferiores. Esa discriminación los separó, al norte los realistas y al sur los magos.
La familia Valenast vivía con tranquilidad en el norte hasta que un día fueron desalojados porque la policía antimagia descubrió que algunos de ellos eran brujos. Ana y su hermano Guille quieren revelar los secretos que oculta su familia acerca de los licántropos, los vampiros, los viajes en el tiempo y su propio poder.