Silvia y su marido deben de alejarse de la capital. Han alquilado un apacible caserón, en el Centro.
La salud de Frank se había deteriorado, y el médico le sugirió que una estancia en calma, le sería benéfico.
Sin embargo, ¿serán suficientes los cuidados y la devoción de Silvia, para que Frank consiga enfrentarse a sus demonios, y encontrar la paz?